Sigue lloviendo, y el hombre del tiempo avista nieves por el telescopio, no hace falta ser un genio para adivinar que llegan nuevas tormentas, que el paro sube, los precios se disparan y es misión imposible llegar a fin de mes. El mundo y las relaciones se desintegran, lloran voces hasta ahora calladas, y se nos queda cara de tontos al escuchar el telediario. De qué sirve decir que todo mejorará, de qué sirve quejarnos sentados en el sofá a verlas venir, de qué.
Con las botas encharcadas seguimos adelante, con un chubasquero por el que calan los dolores del alma, del cuerpo; al ver a esos tres hombres protegerse del frío, del agua, de la noche, en la puerta del Corte Inglés, ver a la gente esquivarlos al torcer la esquina. Y duele verla a ella cada día del año, rozando los ochenta, pidiendo unas monedas o algo de comer; y duele, verlo a él sentado con la cabeza entre las piernas, intentando ocultar la vergüenza de tener que pedir. Duele. Duele escuchar a ese chaval que te pide fuego y te pregunta cómo encontraste trabajo, duele, habla cinco idiomas, ruso, rumano, castellano, inglés y alemán; vive en la plaza que rodea la Alhóndiga, tendrá mi edad, y duele, dos años más a lo sumo, hace frío y llueve, y él se calienta a base de litronas de cerveza, de cartones de vino. Duele.
No, no da lástima, no; duele y da miedo, da miedo, porque podría ser cualquiera de nosotros, porque es uno de nosotros; y duele, porque sabemos que a esas personas sufren y nosotros no hacemos nada, caminamos impasibles, ni los vemos, son fantasmas en la calle, y sigue doliendo. Y aún duele más al encender la radio y escuchar a un locutor decir que se endurecerán las normas de urbanidad y, me pregunto, para cuándo nos pondremos con las de humanidad.
Ya lo has dicho. Duele y el invierno nunca da tregua. Mi más sincero abrazo desde esta parte del mundo.
ResponderSuprimirDuele, y tú nos desnudas la realidad para que duela con más fiereza, para que abramos los ojos.
ResponderSuprimirLeer esto me ha dado una idea para una nueva serie. A ver si está a la altura. Gracias.
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