domingo 25 de diciembre de 2011

A medias

Empezó, de nuevo, por el principio, contó, una a una, las sumas; restó, una a una, las restas, multiplicó después todo por siete y luego lo dividió entre dos. Iba a medias con Marie, aquella noche iba a ser cojonuda, Marie era una tipa fenomenal, aunque se empeñase en poner acento francés y le dijese, mon amour, mon pettit, mon amie y aquellas tonterías que tanto le gustaban; en fin, era una tipa cojonuda.

Pidió prestado el coche a su hermano, las chicas estaban contentas y los tíos andaban muy salidos. Disculpen,  pero a los dieciocho es algo normal andar todo el día salido, además, los siete estaban convencidos de que aquella noche iban a tener suerte.

Cargaron las maletas, las neveras llenas de hielo, la comida... El hijoputa de Jack llegaba tarde con el cargamento de alcohol, la próxima vez tendrían que citarlo antes para que llegase a tiempo, hay que ver con el chico, siempre se hacía de rogar.

El viaje fue corto, Lucy sacó las llaves de su bolso y abrió la puerta de la cabaña; Nelson gritaba como un descosido buscando una cerveza en el maletero: "hogar, dulce hogar". 

De la cabaña de en frente salieron dos tías en bikini, estaban buenas. Les saludaron, además de estar buenísimas parecían tontas. Volvieron mojadas, acompañadas de dos tipos enormes, uno de ellos era especialmente guapo,  todas las tías se quedaron mirando embelesadas; dios, parecía que iban a tener que recogerles las babas. 

Saludaron a los vecinos y les invitaron a comer.  La carne estaba buenísima, Joe era el jefe en la cocina y en la brasa.  Se pusieron como cerdos. 

Estaban borrachos todos, el guapito no hacía más que mirar a Marie, se le notaba en la cara que le ponía cachondo. Normalmente no le importaba que otros la mirasen, pero aquel tío era diferente, se sentía amenazado, no es que fuera guapo y ya está, es que el tipo tenía algo más, algo que no sabía decir qué era pero que lo sacaba, incluso, del pequeño montón de los guapos. Y para más inri, el hijo de puta cogió la guitarra de Smith y se puso a tocar un blues, y no lo hacía mal.

Pasados ya de tragos empezaron a picarse, las cartas, las apuestas, el tío quería follarse a Marie, y no le echó la culpa, porque además de estar muy buena, Marie es una tipa cojonuda, divertida y muy legal. El caso es que en una de esas el guapito la miró y les propuso montarse una fiesta privada los tres. Mike dudó un momento y luego dijo que no, miró a Marie y vio una súplica en sus ojos; "no será lo mismo, pero podemos hacerlo tú y yo" le dijo al rubio. "Tengo entendido que vais a medias, y no me sirve con la mitad del pastel, o los dos o nada". Ella volvió a mirarle con ojos suplicantes, Mike bajó la cabeza.



5 comentarios:

  1. Genial! Marie me hizo recordar a tantas que hay por aquí, pero a las que lamentablemente no les va para nada el acento francés.

    Abrazos!

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  2. Muy bueno, muy gráfico. Yo le habría metido un asesino en serie de esos que salen en las pelis de terror adolescente, con máscara y todo. Mike acabaría ahorcado con los intestinos de Marie. Con el guapito aún no tengo claro lo que haría.

    Kaixo, por cierto, que llevo todas las vacaciones desconectado.

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  3. Por suerte o por degracia yo no soy tan macabra, lo importante aquí es el tema sexual. Espero que te fueran bien las vacaciones

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  4. me encanta el... experimento (¿?)! aah el crudo placer del realismo sucio (¿?)...

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